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Altmétricas a nivel institucional: visibilidad en la Web de la producción científica de las universidades españolas a partir de Altmetric.com

Nuestro compañero Daniel Torres Salinas junto con investigadores de la Universidad de Granada (UGR), han analizado la presencia en Internet de 125.824 artículos científicos publicados por 66 universidades españolas durante los años 2014 a 2016, a través de múltiples indicadores alternativos como Twitter, Facebook, Wikipedia, Mendeley o la difusión en prensa, citas en informes, etc. La Universidad de Barcelona es la más visible en Internet, ya que su producción científica es la que tiene una mayor presencia en la web a través de los 17 indicadores identificados, conocidos como Altmetrics y entre los que se incluyen numerosas redes sociales. Asimismo, la UGR se sitúa entre los diez primeros puestos en el ámbito nacional y destaca su séptima posición en Twitter y Facebook. Otras universidades que conforman otro núcleo destacado porque aparecen en las cuatro clasificaciones entre los diez primeros puestos dentro del ranking, es la universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad Complutense o la Autónoma de Madrid, . Otras universidades de corte generalista, como son Valencia, País Vasco y Oviedo también logran puestos relevantes. Entre las privadas, sólo la Universidad de Navarra consigue aparecer entre las diez primeras en Twitter y Facebook. Como conclusiones de este estudio se señalan que: a) publicar en revistas de alto impacto y en áreas como Medicina y Biología contribuye a que las universidades obtengan mejores altmétricas; y b) un reducido número de indicadores es suficiente para determinar el impacto altmétrico. Este trabajo se ha publicado en la revista “El profesional de la información”, en su número especial dedicado a indicadores. Además, este trabajo de investigación se ha hecho eco en diferentes medios de prensa https://bit.ly/2MptQuz. El conjunto de datos empleados para este estudio, se puede consultar en la plataforma web http://altmetrics.knowmetrics.org, donde pueden puede consultar los rankings para cada uno de los 17 indicadores y ver qué posición ocupan las universidades así como determinar los artículos con mayor visibilidad. Este portal surge con el objetivo de “determinar la viabilidad de nuevas métricas para establecer el impacto de las publicaciones científicas, y establecer cuáles son los indicadores altmétricos más relevantes que determinan el impacto en medios sociales”. Cita recomendada: Torres-Salinas, Daniel; Castillo-Valdivieso, Pedro-Ángel; Pérez-Luque, Álvaro; Romero-Frías, Esteban (2018). “Altmétricas a nivel institucional: visibilidad en la Web de la producción científica de las universidades españolas a partir de Altmetric.com”. El profesional de la información, v. 27, n. 3, pp. 483-492. DOI: https://doi.org/10.3145/epi.2018.may.03

Las Redes Sociales cambian el modelo editorial científico y amenazan con sustituir a las bibliotecas virtuales universitarias

La red social académica My Science Work acaba de ofertar una versión Premium para investigadores, que, por la módica cantidad de 80 € mensuales (lo que cuestan dos papers de pago), permitirá a sus miembros más distinguidos una serie de ventajas entre las cuales destaca el acceso a artículos de pago de editoriales como Elsevier, ASPET, Annual Reviews, Canadian Science Publishing, East View, Maney, etc. Con esta iniciativa “My Science Work” va un paso más allá del resto de redes sociales (ResearchGate, Mendeley, Academia.edu o Quartzy), que ya actuaban como repositorios de los trabajos de sus usuarios y muchas permitían buscar en pbases de datos externas. Casualmente Academia.edu era noticia hace unos meses (“The End of an Era for Academia.edu and Other Academic Networks?” porque Elsevier había emprendido una batalla legal reclamando que se quitasen todos los trabajos que la red ofertaba en los perfiles de sus autores y cuyos derechos eran propiedad de la editorial. Ahora ya sabemos por qué. Sin duda las redes sociales han irrumpido con fuerza en la academia, las principales ventajas que ofrecen son: Permite a sus usuarios generar sus perfiles profesionales, incluyendo el listado de publicaciones, las cuáles pueden ser subidas y compartidas en la mayoría de las redes. En estos casos las redes sociales actúan como repositorio personal. Crear grupos de trabajo. Páginas de eventos, noticias, congresos, ofertas de empleo. Motores de búsqueda propios para trabajos, en muchos casos conectados con las principales bases de datos (PubMed, CiteSeer, Arxiv…). Generación de estadísticas. Estas redes están aprovechando el gran número de registros sociales que poseen de las visitas a los perfiles, descargas de trabajos y otras interacciones para generar sus propias métricas de uso y altmetrics. Otros servicios. Por otra parte, cada red social parece tener un aspecto diferencial del resto. Mendeley por ejemplo es a la vez un gestor bibliográfico, Quartzy permite a los científicos la gestión administrativa de laboratorios, y tanto ResearchGate como My Science Work permiten realizar búsquedas en bases de datos científicas externas. En definitiva, lo que hace este tipo de redes sociales es aunar una gran cantidad de información científica, ordenarla en un espacio concreto, realizar análisis sobre los datos y difundirla a través de diferentes aplicaciones; métricas sociales, plugins, sistemas de alertas. Los científicos se ven recompensados al ver incrementada su visibilidad y la de sus trabajos, y los efectos que esto conlleva. No obstante, ahora se plantea algo nuevo, las redes sociales llegan a acuerdos con editoriales científicas para ofrecer acceso a revistas de pago. Y entonces es cuando uno se pregunta ¿por qué las bibliotecas universitarias van en retroceso? Las bibliotecas universitarias ofertan servicios similares a estas redes triunfadores, incluso más potentes porque cuentan con recursos muebles e inmuebles, suscripciones a decenas de bases de datos de pago y un inestimable personal. La respuesta es fácil, porque su mirada va hacia ellos mismos, porque multiplican los recursos, porque en este sistema universitario pocas cosas se hacen de forma sinérgica. También es cierto que, dentro del sistema universitario español, las bibliotecas son una de las unidades con un mayor número de programas de colaboración. ¿Podéis imaginar una red social académica que englobe a las universidades públicas y privadas españolas, gestionadas por la Red de Bibliotecas Universitarias? Cada autor tendría su perfil propio, enlazada con un repositorio nacional (sustituyendo a la decena de repositorios existentes con el consiguiente ahorro). El acceso a los catálogos sería común, cada perfil (alumno, profesor, bibliotecario) podría implementar decenas de posibilidades, incluso una plataforma común permitiría aprovechar los datos para los sistemas propios de evaluación, las posibilidades son casi infinitas.